viernes, 15 de mayo de 2009

Vos a vos


2 a 2: Defensor planteó un partido de iguales en el que Boca demostró que es favorito.

Los consuelos de arrancar un empate en el peor momento y de mantenerse de pie ante otro grande del continente, quedaron del lado violeta. Se le fueron dos puntos forzados por dos goles de visitante, algo así como el presagio de una revancha complicada, a la que Boca llegará perfilado para confirmar su favoritismo.

El Defensor del plantel corto que se las ingenia para jugar a dos torneos, también se las tuvo que ingeniar para remar de entrada. Palermo puso su sello gritando el 1 a 0 cuando todavía estaba esperando que el funcionario de migraciones le devolviera el DNI. Es cierto que el Tuerto no brilló, que fue lento y anunciado, pero la ecuación complejidad – rendimiento no lo deja mal parado, si se recurre al primer tiempo. El período inicial, que empezó con Palermo metiendo la pelota en el arco con la precisión de un cirujano rodeado de tipos vestidos de violeta, terminó con Gaglianone y el empate de la última jugada. De un ejercicio apenas riguroso, se desprenden fortalezas locatarias capaces de justificar lo que el Teca festejó. Boca consiguió el gol y se quedó atrás, donde las camisetas color amarillo se multiplicaron en los últimos 30 metros para cerrar bien por abajo pero sufrir por arriba. Y Defensor, lejos de caer en la desesperación muchas veces propia de quienes salen a correr la liebre, construyó sereno. Demostró limitaciones al momento de poner el balón en el área, pero contó con repetidos cortes de la dupla Amado-Gaglianone y acumuló jugadas de riesgo sobre un arco mucho más rondado que el de Silva, que tuvo que esperar más de 30 minutos para volver a ver el esférico de cerca. Palermo, que lo superó a los 2’, protagonizó el segundo remate xeneize con un tibio golpe de cabeza a los 33’.

La noche dribleó todo intento de anticipo, con desenlaces ajenos a los que algunos esperamos. Al primer dribling, el del Defensor que desafió la desventaja sin pagarlo con desorden, lo seguiría uno visitante. Boca, que estuvo a punto de pasar a perder cuando Marchant coqueteó con el 2 a 1 al minuto del complemento que empezó con viento a favor del local, asomó con furia a los 11’: Silva evitó que lo venciera un cabezazo pero no pudo hacer lo mismo ante un toque de Palacio apenas segundos después. Y con Boca en ventaja ensayamos otro anticipo, pero volvimos a quedar mal parados. Por primera vez, el partido mostró a los de Ischia a la altura de su nombre. Sin embargo, su esperado tercer gol no llegó. Por el contrario, Mora mandó al diablo los pronósticos y convirtió el tanto del empate definitivo.

Defensor sacó el punto después de un largo período de sufrimiento, en el que Boca hirió por la izquierda cuando Chávez encaró a Ariosa. Da Silva recién cerró la calle visitante al colocar a Mora para jugar abierto por la derecha, cambiando al impreciso Marchant al medio del medio y bajando a Amado a la chacra de Ariosa. El primer manotazo de banco no le había funcionado, porque el ingreso de Navarro y la salida de Vila abrieron una etapa de notoria liviandad ofensiva.

Pensando en La Bombonera vestida de fiesta para la revancha, el cuero curtido de algunos de sus jugadores le reserva una carta de crédito al equipo de Da Silva. Menos poderosa que la de un rival que, pese a su nombre, ayer en el Centenario no fue tratado de usted.
Martín Rodríguez

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